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Dr. Carlos Villar En esa época, el Dr. Villar era Cirujano Mayor del Ejército, con el grado de General de Sanidad y fue en el ámbito castrense donde inicialmente experimentó las propiedades de su Suero. Y lo hizo con señalado éxito. En efecto, en una contundente - bien que empírica - demostración de las bondades terapéuticas de su producto, curó, en el año 1901, a más de 50 conscriptos que padecían de la tan temida tuberculosis, que en aquellos años y en la gran mayoría de los casos, constituía una patología mortal. Tanto los periódicos ("La Nación") como las revistas de actualidad ("Caras y Caretas") de aquella época, dedicaron sus columnas a elogiosas crónicas a aquel respecto. Por otro lado, señalemos que preside el Hall de nuestro establecimiento en Rosario, un gran cuadro - pergamino, en seda bordada, con el que con el título "Honor a la Ciencia" y con fecha 11 de enero de 1902, un numeroso grupo de personas afectadas de tuberculosis, rinde tributo de admiración y gratitud al Dr. Villar por haber logrado, mediante su Suero, su completa curación. Aquel producto inicial, un Hidrolisado enzimático de músculo y órganos animales, no fue inicialmente aceptado por la ciencia médica argentina, que no veía en él más que simplemente una peptona, una "digestión de carne". Pero, y comprobándose el adagio de que "nadie es profeta en su tierra", son científicos norteamericanos y europeos quienes , a lo largo de los últimos años , han ido proponiendo los fundamentos que avalan la eficacia terapéutica de los lisados en diversas enfermedades. Pero hubo en nuestro país quienes, con sólida fe en la intuición científica del Dr. Villar, continuaron con el camino por él emprendido. Fueron sus hijos Mariano y Alfredo quienes, incorporando nuevas fuentes al proceso troncal, obtuvieron productos también diferenciados en sus capacidades terapéuticas y conformaron así una amplia alternativa curativa ante gran diversidad de patologías. Alternativa que, con el correr de los años se fue constituyendo en habitual y exitoso recurso de destacados profesionales. Es Alfredo Villar quien, ya fallecido su hermano Mariano, funda en Rosario y en el año 1950, el Instituto de Lisadoterapia Argentina Dr. Carlos L. Villar, del que somos orgullosos herederos. Y no sólo de sus activos materiales sino además de los más importantes : su tradición, seriedad, vocación de servicio y responsabilidad científica por sus productos.
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Alfredo Villar S.A.
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